Familias venezolanas radicadas en Estados Unidos enfrentan un clima de temor creciente por las redadas migratorias, al punto que padres y madres buscan la manera de explicar a sus hijos qué es una deportación y cómo actuar ante una eventual separación familiar, según reportó Efecto Cocuyo.
Rebeca Castillo*, venezolana de 34 años radicada en Austin, Texas, contó a ese medio que su hijo de ocho años le preguntó directamente si ella podía ser deportada, luego de consultar el tema en una inteligencia artificial. La madre relató que ha instruido al niño para que no abra la puerta a extraños y memorice números de contacto familiares ante una emergencia.
La psicóloga venezolana Lila Romero, quien este año fue detenida por ICE y permaneció más de tres meses en el centro de detención de Bluebonnet, en Anson, Texas, recomendó a los padres preparar emocionalmente a los niños y diseñar un plan familiar de contingencia ante la posible aprehensión de un adulto del hogar. Según explicó a Efecto Cocuyo, el miedo constante de los padres se transmite directamente a los menores de edad.
Romero advirtió además que las redes sociales amplifican el temor entre los más pequeños, quienes acceden con frecuencia a contenido relacionado con operativos de ICE.
De acuerdo con un artículo de Human Rights Watch (HRW) firmado por la asesora sénior de la División de Derechos de la Infancia, Margaret Wurth, la separación familiar o el temor a que ocurra puede provocar estrés, ansiedad, depresión, alteraciones del sueño y cambios de conducta en los menores. La organización señaló que más de 540.000 personas han sido deportadas desde que comenzó el segundo Gobierno de Donald Trump, en enero de 2025.
Efecto Cocuyo también reportó que el hostigamiento de ICE ha modificado rutinas en comunidades migrantes. En Doral, Miami-Dade, la alcaldesa Christi Fraga indicó a finales de agosto que madres migrantes utilizan el servicio de Uber para llevar a sus hijos a la escuela por temor a ser arrestadas, mientras en distintos estados con mayor número de redadas aumentan las inasistencias de niños y adolescentes a centros educativos y actividades extraescolares.
Con información de Efecto Cocuyo





