La manifestación, integrada mayormente por adultos mayores, no contó con representación de partidos políticos de oposición. Según el texto, avenidas como la Urdaneta y la Universidad fueron cerradas desde horas tempranas, y se instaló una barrera inflable frente a la plaza de La Candelaria.
Este intento de marcha ocurre 24 años después del 11 de abril de 2002, cuando tuvo lugar «la última marcha opositora que llegó hasta Miraflores», según describe la fuente. Aquella fue considerada una de las manifestaciones más grandes de la historia del país, comparable con las del paro petrolero posterior, las de Chacao en 2014 y las de 2017 y 2019.
El politólogo Guillermo Tell Aveledo Coll señaló que «un porcentaje muy importante de la población ya expresó su desafecto hacia el sistema de la forma más definitiva: yéndose». Aveledo agregó que los años de movilizaciones masivas entre 2002 y 2017 «no fueron la norma, sino en sí mismos eventos extraordinarios en la historia política venezolana».
Una manifestación anterior, convocada el 11 de septiembre por la ONG Clippve en favor de presos políticos, también intentó partir desde la plaza O’Leary hacia Miraflores, pero no pudo avanzar más que unos metros ante la presencia de escudos policiales.
En la fecha de la marcha del 13 de octubre, la residencia presidencial estaba bajo la ocupación de Delcy Rodríguez, quien se encontraba fuera de Venezuela participando en un Foro Mundial de la Alimentación en Roma.
Con información de La Gran Aldea





