The New York Times informó que la operación se ejecutó el viernes pasado con apoyo de inteligencia y drones estadounidenses contra miembros de la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el estado de Apure, cerca de la frontera con Colombia. Cuatro funcionarios estadounidenses citados por el diario confirmaron la participación de Estados Unidos, mientras que un alto mando militar venezolano también corroboró el ataque.
Fundaredes, organización defensora de derechos humanos que trabaja en la zona, informó de al menos 23 muertos y un número indeterminado de heridos. Periodistas locales de la Alianza Rebelde Investiga lograron identificar a ocho de los fallecidos, entre ellos dos colombianos y cuatro mexicanos, según información recogida en morgue, hospital y cementerio de San Fernando de Apure.
El ataque fue dirigido contra una base del ELN utilizada como centro de distribución de cocaína, según testimonios recogidos por The New York Times entre supervivientes y vecinos de Puerto Páez, zona controlada por la guerrilla.
Esta sería la segunda operación de este tipo. En junio, un ataque aéreo causó la muerte del cabecilla del Tren de Aragua, Héctor Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, en las minas de oro del estado Bolívar.
El ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, aseguró que desplegó a la policía científica en la zona para investigar «muertes extrañas» y anunció el envío de fuerzas militares a la frontera con Colombia en respuesta a la militarización de Norte de Santander.
En los últimos años, el ELN se ha replegado hacia Venezuela, donde cuenta con entre 900 y 2.000 combatientes en al menos 38 municipios fronterizos de los estados de Apure, Amazonas, Táchira y Zulia, dedicándose al control de pistas clandestinas para narcotráfico, contrabando de combustible y minerales, y extorsión.
Con información de AlbertoNews





