Según informó el Departamento de Estado, ambos funcionarios conversaron sobre «las reformas institucionales que sientan las bases para la celebración de elecciones libres, justas y creíbles» en Venezuela. Rubio instó además a su homólogo venezolano «a continuar con la liberación de los presos políticos que aún permanecen en Venezuela».
La reunión se produjo en la sede del Departamento de Estado en Washington tras la reanudación de las relaciones diplomáticas y en medio del proceso de transición política impulsado por la administración de Donald Trump y el interinato de Delcy Rodríguez.
La presentación pública de ambos funcionarios estuvo marcada por la ausencia del tradicional apretón de manos. Rubio y Blanco posaron ante las cámaras junto a las banderas de sus respectivos países manteniendo expresiones serias, sin responder preguntas de los periodistas ni ofrecer declaraciones conjuntas sobre los temas tratados.
En declaraciones al canal NTN24, Blanco describió el momento de las relaciones bilaterales como una etapa de coincidencias entre los dos gobiernos. El canciller aseguró que Washington y Caracas comparten objetivos relacionados con la recuperación económica y los cambios políticos en Venezuela.
La reunión se concretó apenas cuatro días después de que Delcy Rodríguez designara a Blanco al frente de la Cancillería en reemplazo de Félix Plasencia. Antes de viajar a Estados Unidos, el nuevo canciller había expresado su disposición a profundizar los contactos bilaterales, sosteniendo una reunión en Caracas con John Barrett, encargado de negocios de la embajada estadounidense.
Blanco llegó al Ministerio de Relaciones Exteriores después de desempeñarse como viceministro para Europa y Norteamérica desde febrero. Su designación desplazó a Plasencia hacia la Dirección de Asuntos Internacionales de la Presidencia, donde gestionará la recuperación de las reservas de oro venezolanas depositadas en el Reino Unido.
Con información de Infobea





