El colapso del Sistema Eléctrico Nacional continúa limitando la expansión de la actividad petrolera en Venezuela, pese al renovado interés internacional y la afluencia de inversionistas registrada durante la cumbre VIOGS 2026, de acuerdo con el análisis energético publicado por La Gran Aldea.
Según el reporte, en septiembre la producción de crudo promedió 973.000 barriles por día, con un rol dominante de los socios extranjeros, ya que las operaciones propias de PDVSA apenas aportaron el 12% del total producido.
El análisis señala que la crisis de suministro energético también se refleja en el plano internacional, con tensiones derivadas de la situación en el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico. El oleoducto Este-Oeste, que conecta el golfo Pérsico con la terminal de Yanbú, reanudó operaciones tras reparar daños causados por ataques de los rebeldes hutíes, mientras el flujo de crudo por el estrecho de Ormuz se intensificó en las últimas dos semanas.
De acuerdo con el documento, la destrucción de capacidad de refinación en Rusia, por ataques de drones ucranianos, y en el golfo Pérsico, ha afectado el suministro mundial de combustibles, en particular el diésel. Estados Unidos presionó a sus aliados europeos, especialmente a Alemania y Francia, para que liberaran de inmediato sus reservas estratégicas de diésel.
El G7 y sus socios acordaron liberar hasta 100 millones de barriles de existencias de emergencia de diésel y crudo durante los próximos cuatro meses, según el análisis, con la coordinación de la Agencia Internacional de la Energía anunciada por el presidente francés Emmanuel Macron.
El informe también aborda la situación de Irán, cuya capacidad militar se encuentra parcialmente mermada por ataques aéreos recibidos desde enero, en medio de un deterioro económico por las restricciones a la exportación de petróleo y gas y disputas internas por el control del Gobierno.
Con información de La Gran Aldea





