La firma Oikos Research señala que existe una «bomba de tiempo» en la economía venezolana: mientras que la inflación de octubre fue de 6,2%, la cifra más baja en dos años según informó el gobierno interino, el aumento de precios acumulado entre octubre de 2026 y diciembre de 2025 alcanzó 245,5%, superando el desliz del tipo de cambio que fue de 198,3%.
«Si se considera el aumento acumulado de los precios entre octubre de 2026 y diciembre de 2025, estos subieron 245,5%, mientras que el tipo de cambio se deslizó 198,3%. Esto sugiere que se está generando un atraso cambiario significativo», observa la consultora dirigida por los economistas José Guerra y Daniel Cadena.
Oikos Research advierte que «de seguir esa dinámica, la política cambiaria se tornará insostenible» y que los ingresos petroleros utilizados por el Banco Central de Venezuela para intervenir el mercado cambiario resultarán en pérdida de reservas internacionales. Según sus cálculos, hasta octubre de 2026 el BCV desacumuló 608 millones de dólares en medio de precios más elevados del petróleo y mayores volúmenes exportados.
Los sectores que experimentaron los mayores incrementos fueron salud con 10,3% y transporte con 7,2%, mientras que alimentos registraron 5,7%, comunicaciones 5% y alquiler de vivienda 4,4%.
El economista Hermes Pérez de la Universidad Metropolitana señala que la inflación acumula una característica «perniciosa»: «su enorme volatilidad» dificulta previsiones futuras para familias y empresas, aunque nota que los precios han perdido impulso, pero «su paso es lento».
El profesor José Guerra cuestiona el uso de ingresos petroleros extraordinarios sin autorización parlamentaria. El presupuesto 2026 estimó el barril en 55 dólares, pero durante el año se ubicó en 90 dólares. Guerra estima que los ingresos fiscales ascenderán a 30 mil millones de dólares, el doble de 2025, con la mitad de carácter extraordinario.
Con información de Infobea





