Según informó El País de España, la reforma legislativa aprobada tres semanas después del ataque militar estadounidense del 3 de enero de 2026 estableció un período de 180 días para adecuar los términos del régimen anterior. Bajo el nuevo esquema, PDVSA mantiene operaciones en varios campos petroleros pero ejerce un papel rector sin protagonismo en la ejecución: actúa como contratante, titular de activos como refinerías y oleoductos, socio e interlocutor estatal.
La situación de la empresa estatal es crítica. Su producción diaria apenas llega a 450.000 barriles, cuando antes producía tres millones. Sus refinerías presentan averías crónicas y su nómina alcanza cerca de 100.000 personas, según cálculos del analista Antero Alvarado. La deuda de PDVSA se estima en 34.000 millones de dólares, sin incluir intereses vencidos u obligaciones vinculadas a litigios internacionales.
«Lo que estamos viendo es que a PDVSA le ha tocado abrirse, salir de ese monopolio rígido al que ha estado acostumbrada», afirma Alvarado, socio principal y director de la firma Gas Energy Latin America. Explica que en campos donde la compañía operaba sola, ahora han buscado socios privados, y su rol es más pasivo en el nuevo esquema de negocios.
Alvarado señala que los Contratos de Participación Productiva se realizan sobre campos petroleros y oleoductos que siguen siendo propiedad de PDVSA, la cual ahora cobra a los privados por el uso de sus infraestructuras. Destaca que en la estatal «sigue existiendo personal muy capacitado y comprometido», aunque enfrentan sueldos rezagados comparados con ofertas de multinacionales que arriban al país.
El Gobierno, a través de la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez, realizó desde 2023 esfuerzos por rescatar la empresa: hizo inversiones, formalizó acuerdos con Irán para reparar refinerías e incorporó gerentes capacitados técnicamente. Sin embargo, los sueldos siguen siendo insuficientes para competir laboralmente.
El economista Ricardo Penfold señala que «estamos entrando en otro modelo. Es la privatización de la industria petrolera nacional». Penfold afirma que PDVSA, muy débil y sin suficientes recursos para aumentar capacidad de producción, podría consolidarse en el futuro como empresa promotora y fiscalizadora de contratos con el sector privado.
Con información de AlbertoNews





